Ha pasado más de una década desde que cinco músicos madrileños decidieran poner sobre la mesa las influencias de cada uno y crear así El Combolinga, un grupo caracterizado por su original sonido. Corría el año 1996 cuando Juni, Punky, Guille, Cata y Álvaro comenzaron a escribir las bases de un nuevo mestizaje, un cóctel coherente en el que cabe desde el flamenco hasta el rock, pasando por el reggae, la rumba, el pop y las raíces africanas; estos cinco chavales estaban abriendo una nueva vía por la que años más tarde transitaría –y sigue transitando– un buen puñado de bandas españolas. Desde entonces han editado cinco discos: El Combo Linga (1998), Agítalo (2000), Así somos (2000), Daquipayá (2004) –donde Markos Bayón sustituyó a la guitarra y voz a Álvaro– y el reciente Mira qué bien (2008). Sus canciones han desfilado por los festivales más prestigiosos de la península, así como por otros en Bélgica y Holanda (donde la banda ha ofrecido varias actuaciones). Además, a partir del 2005 la banda se embarcó en una gira con Bebe que le ha llevado a tocar en sitios como México D. F., Los Ángeles, Buenos Aires o París. El cine y la televisión también se han fijado en El Combo: sus canciones han sonado en películas como Muertos de risa, Año mariano o El penalti más largo del mundo, y el tema ‘Las tapas’ ha servido de sintonía para el programa de La 1 de TVE Vamos a cocinar con José Andrés. La madurez y la experiencia han hecho que El Combolinga consiga cada vez grabaciones más redondas y pulidas, canciones cuyas letras rezuman la magia de lo cotidiano, piezas que funcionan como interesantes viajes gegráfico-sonoros.
NO CORRAS TANTO
EL COMBOLINGA. "MIRA QUE BIEN"
“Para, no corras tanto si es a tí mismo al que estás buscando”. Y al final se encontraron. El viaje fue largo y duro: grabaciones, giras, actuaciones en festivales… Cosecharon reconocimiento, almacenaron en cubas litros y litros de experiencia, y ahora han recolectado las especias idóneas para elaborar un cuarto álbum delicioso: "Mira qué bien". El Combolinga vuelve a la carga armado hasta los dientes. En estos años, Markos, Guille, Juni, Punky y Cata se inyectaron en vena sobredosis de sonidos negroides, experimentaron con nuevos instrumentos, se atrevieron con desconocidos enfoques líricos… En definitiva, se sacudieron los prejuicios para grabar un trabajo redondo, el más completo y compacto de su discografía, y además autoproducido. Sin que muchos lo esperaran, El Combo ha conseguido dar una nueva vuelta de tuerca a su música, haciendo que la hoy viciada etiqueta del mestizaje vuelva a cobrar sentido y autenticidad.
Como un viajero detenido en un cruce de caminos. Ésa es la sensación que uno alberga cuando escucha "Mira qué bien". La encrucijada sonora queda patente nada más comenzar el disco: ‘No corras tanto’, primer single para el que, el Punky ha hecho un magnífico videoclip de animación con arena, hermana dos desiertos dispares: el del Sahara – representado por las armonías árabes y el hipnótico canto de Ismael– y el norteamericano de Sonora –escenificado por una guitarra al estilo Ry Cooder–.
El viaje continúa y El Combo sigue proponiendo rutas diversas: funk-ibérico con guiños brasileiros en ‘Daquipayá’, que sirve de acertado autorretrato; lírica descarada en ‘Cumbia caimanera’; boogaloo castizo en ‘Anda que no’, con un Cata en estado de gracia tocando el tres cubano; tropicalismo y reggae en la vacilona ‘Estilo Pixinguinha’; rumba al más puro estilo Peret en ‘Gazpacho’; samba-funk en la brutal descarga de ‘Celébrala’, un tema que transporta al Canecão de los setenta –local de Río de Janeiro que vio nacer al funk brasileiro–; rock oscuro y tribal con dejes caribeños en ‘A muerte’; rumba-disco-funk en ‘Que corra el aire’ y en el tema que da nombre al álbum, donde culebrean la voz rasgada de Markos y el canto dulce de Bebe mientras el sintetizador trae reminiscencias a Irakere.
Encontramos también una auténtica joyita de difícil catalogación: ‘El Olivar’, un cruce entre el neo-folk de Devendra Banhart y los tanguillos de la tierra, arriesgada aventura que se salda con éxito si además tenemos en cuenta que la letra de Cata nos habla sobre el paisaje y paisanaje del madrileño barrio de Lavapiés.
Y de regalo, un divertimento: la gloriosa ‘Crosstown traffic’ de Jimi Hendrix batida en la coctelera del grupo. Una delicia.
El Combolinga nunca sonó igual. Pruébalos: están en su salsa.